El debate ciudadano —y epidemiológico, a lo que se ve— está en el mismo punto que hace mes y medio, cuando este periódico recabó la opinión de Antonia Gasch, médica especialista de Medicina Preventiva y Salud Pública. En este tiempo, ha vivido muy de cerca con el coronavirus. Pero algunas de las cuestiones que le planteamos entonces siguen de candente actualidad. Estas son algunas de ellas:

¿Cuál debe usarse?

«Para la población en general no tiene sentido que se utilicen mascarillas de filtro de partículas (las llamadas FFP1, FFP2 o FFP3) porque no son necesarias y, mal usadas, pueden causar más daño que protección. Le pongo un ejemplo que vemos con frecuencia en la calle y en la televisión: las mascarillas que tienen válvula no evitan la transmisión de gérmenes por parte de la persona que la lleva, por lo que si el que la usa es una persona asintomática o con síntomas leves de coronavirus y va al supermercado a comprar, está transmitiendo el virus a otras personas y objetos que estén en su proximidad».

¿Basta con una quirúrgica?

«Es un arma de doble filo. El objetivo principal de la mascarilla quirúrgica es evitar la transmisión de gérmenes por parte de la persona que lleva la mascarilla porque tiene una función barrera, que impide el paso de las gotas de saliva que proyectamos al hablar o toser y que contienen el virus. Debe usarla por lo tanto sin lugar a dudas el que tiene síntomas de infección respiratoria (por coronavirus, gripe, o de cualquier otra causa) porque actúa de barrera y evita que la persona infectada proyecte gotas de saliva con el virus al hablar, toser, estornudar…»

¿Y si todos la usamos?

«En el supuesto de que toda la población la lleve y la utilice correctamente, disminuiría la transmisión respiratoria de forma muy importante, pero no la transmisión por contacto, por lo que tampoco estaremos totalmente protegidos. Hay que tener en cuenta que la puerta de entrada del virus en nuestro organismo no solo es la nariz y la boca, también los ojos. No por protegernos la boca y la nariz evitaremos la infección, incluso aunque usemos correctamente la mascarilla. Una persona que nos habla con proximidad nos lanzará gotitas de saliva a la mascarilla que hará función barrera para la boca y la nariz, pero estas gotitas también llegarán a nuestros ojos directamente y provocarán infección: o llegarán a otra parte de nuestro cuerpo, que de forma indirecta, al tocarnos con las manos, podemos hacer llegar después a nuestra boca, nariz u ojos. En el supermercado, por ejemplo, o en nuestro lugar de trabajo, si una persona ha contaminado una superficie que nosotros tocamos con las manos, y después nos rascamos el ojo sin darnos cuenta, nos podemos infectar también.

Para concluir, la mascarilla es eficaz para evitar la transmisión y la circulación del virus si todos la usamos y todos hacemos un uso correcto de ella».

¿Cómo usarlas?

«Al colocarla, debemos hacerlo con las manos limpias. Si tenemos las manos contaminadas por haber tocado por ejemplo el carro de la compra, y nos ponemos la mascarilla después, la estamos contaminando, y si la contaminación es por la cara interna, estamos llevando el virus directamente a la boca. Lo mejor es colocarla en casa, y no quitarla hasta la vuelta , cuando la desechemos justo antes de entrar.

No tocar la mascarilla mientras la llevamos puesta. Por dos motivos: si tenemos las manos (o los guantes) contaminados, estamos contaminando la mascarilla. Si la mascarilla se ha contaminado al hablar con alguien, y la tocamos después, nos estamos contaminando las manos. Por eso, si por accidente tocamos la mascarilla con las manos, debemos desinfectárnoslas con solución alcohólica inmediatamente después o, en su defecto, con agua y jabón.

Mientras la llevamos puesta, nada de colgarla al cuello, volverla a colocar, quitarla… La mascarilla una vez puesta no la debemos volver a tocar porque puede estar contaminada.

No debemos reutilizarlas. Si al llegar a casa nos la quitamos y la dejamos por medio hasta la próxima vez que salgamos, podemos estar contaminando la superficie donde esté y las manos de quien la vuelva a tocar. Al quitarnos la mascarilla, debemos hacerlo cogiéndola solo por las gomillas o cintas, sin tocar la parte delantera, (para no contaminarnos las manos) y desecharlas inmediatamente al cubo de la basura».

¿Y si no se tienen?

«Los CDC, máxima autoridad en materia de prevención y control de enfermedades infecciosas, recomienda que en tiempos de epidemia/pandemia como la que estamos viviendo, en donde hay un desabastecimiento de mascarillas en el comercio, utilicemos mascarillas caseras o incluso pañuelos de tela si no disponemos de otro tipo de mascarilla. Elegiremos una prenda o tejido que haga la mejor función barrera dentro de lo que tengamos disponible. Eso sí, lo más importante es no olvidar el uso correcto de la mascarilla o la prenda que utilicemos, respetando las mismas precauciones que hemos explicado antes y usarlas solo una vez. Si permiten el lavado, lavarlos al llegar a casa con agua, jabón y desinfectante virucida. Lejía doméstica, por ejemplo; basta con 50 gramos de cloro activo por litro. Una dilución de 1:50 es válida».

¿Y sin homologar?

«Las mascarillas quirúrgicas homologadas, cuando no hay disponibilidad para toda la población como ocurre actualmente, deben priorizarse para aquellos casos donde es más necesario: profesionales sanitarios, trabajadores socio-sanitarios, pacientes con sospecha o confirmación de infección respiratoria y otros grupos de población de riesgo. Para los demás colectivos y la población en general pueden ser válidas, en tiempos de desabastecimiento, las mascarillas no homologadas, de realización casera, o incluso el uso de pañuelos, o tejidos cubrebocas. Y atención, recordemos que para que sean útiles y eficaces, es mucho más importante usarlas correctamente que simplemente llevarlas puestas. Usadas de forma incorrecta pueden hacer más daño que bien».

¿Crean falsa #seguridad?

«Porque podemos contaminarnos a través de los ojos (proyección directa de gotitas de otra persona) o por contacto (tocamos objetos o superficies contaminados por el virus, incluso otras partes de nuestro cuerpo contaminados) y después llevarnos las manos a la boca, la nariz o los ojos. Si usamos las mascarillas de forma incorrecta, son fuente de infección en vez de protección»

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fuente: abc de #sevilla

 

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