Los expertos recomiendan seguir la llamada regla 3-2-1 para resguardar nuestros documentos de un desastre informático.

¿Cuándo fue la última vez que hizo una copia de #seguridad a su ordenador? ¿Y a su teléfono? ¿Lo recuerda? ¿Sabe si lo hizo correctamente? Si su respuesta es no, no está solo. Según un sondeo realizado por la compañía de seguridad informática ESET Latinoamérica entre un millar de usuarios de distintos países de la región, el 63% de los encuestados desconocían cómo hacer un respaldo correcto de su información, si es que llegan a hacerlo algún día. Una copia de seguridad (backup, en inglés) puede salvarle la vida, digitalmente hablando. Sin embargo, no cualquier copia funciona. Para resguardar su información de manera adecuada, hará falta más que presionar un botón.

“Las copias de #seguridad son un punto clave para todos, tanto a nivel profesional como personal. El grado de importancia de nuestra información se lo debemos dar nosotros mismos y reflexionar: ¿me importaría no poder disponer de este archivo, video o foto en un futuro?”, reflexiona Ángela G. Valdés, técnico de Ciberseguridad para Ciudadanos de INCIBE. En la citada encuesta, si bien el 45% señala que sí realiza copias a menudo, y un 26% lo hace de manera frecuente, el 55% reconoció haber perdido información alguna vez por no contar con una copia de #seguridad adecuada.

El error más común es hacer una copia de #seguridad en el mismo dispositivo o equipo en donde está la información original. El 29% de los encuestados almacena sus copias de #seguridad en el mismo equipo. Es como guardar las llaves de repuesto del coche… dentro del coche. “Esto supone un gran riesgo para la información que se quiere respaldar, ya que, si los archivos no están alojados en un medio externo, en caso de robo, extravío o que el equipo deje de funcionar, las copias de #seguridad se perderán junto a los originales y de nada habrá servido el esfuerzo”, explican desde ESET.

¿Dónde guardarla entonces? Lo más recomendable es a través de un sistema de nube con posibilidad de acceso desde diversos dispositivos. El 61% de los usuarios utiliza este sistema. También existen alternativas físicas para guardar las copias —como un disco duro externo o una memoria USB— pero estos aparatos siempre pueden romperse o extraviarse. La pérdida de información a causa de un error de hardware constituye un 46%, incluso más que por programas maliciosos (un 41%).

Otro error es no clasificar la información. Ya sea por desconocimiento, poca planificación o pereza, pero tener una copia de #seguridad desorganizada es casi igual de problemático que no tenerla. “Por ejemplo, en nuestro carrete de fotos seguro que tenemos algunas muy importantes para nosotros con nuestros familiares y amigos, y otras nada relevantes, como capturas de pantalla o memes que hemos recibido en cadenas de WhatsApp. Si no filtramos la información hacia las copias de #seguridad, estaremos gastando recursos innecesariamente”, explica Valdés.

Y una buena copia de #seguridad debe hacerse de manera periódica. Sobre todo si en nuestros archivos hay documentos que suelen recibir cambios regularmente, como una tesis, un proyecto o algún diseño. La encuesta de ESET revela que el 51% dice realizar una copia de #seguridad “de forma ocasional” y solo el 18% afirma realizar copias de #seguridad “de manera frecuente”.

La regla 3-2-1 y otros consejos

Una de las mejores maneras para que el usuario se asegure de que está guardando lo necesario, de la manera más segura y con la frecuencia adecuada, es la regla del 3-2-1. “Consiste en tener tres copias, en dos tipos de soporte diferentes [por ejemplo dos en sendos ordenadores y otra en la nube] y almacenar una de ellas en lugar físico distinto a nuestra casa o lugar de trabajo. De esta manera, nos aseguramos disponer de una copia de respaldo de nuestra información ante imprevistos no deseados”, explica Valdés. La experta reconoce que llevar a rajatabla esta norma supone un esfuerzo, pero que vale la pena si evaluamos “el coste de la medida frente al coste del riesgo y establecemos rangos de importancia de nuestra información”.

Pero no hay que respaldarlo todo, solo aquello que pueda perderse y aunque esta premisa parezca obvia, en la práctica no es tan común. Una copia de #seguridad eficiente es aquella que contiene información única, como aquella que no podemos encontrar fácilmente en internet o trabajos académicos y archivos audiovisuales que, una vez eliminados, no podrían recuperarse. De acuerdo con la encuesta de ESET, el 80% guarda copias de archivos de contenido multimedia y documentos de trabajo, mientras que un 42% hace copias de #seguridad de las contraseñas que utiliza.

Además, los expertos también recomiendan no reutilizar la contraseña asignada a la copia de #seguridad para otro servicio, e implementar el doble factor de autenticación así como configurar con detenimiento los permisos establecidos. “Tenga en cuenta que la #seguridad de muchos de estos servicios recaen en la #seguridad de las cuentas de correo electrónico. Asimismo, tenga presente que el acceso a una misma cuenta puede estar disponible desde más de un dispositivo, como una o más computadoras, así como a través de la aplicación en teléfonos móviles, por lo que las medidas de #seguridad y privacidad también deben contemplar los distintos dispositivos”, aconsejan en ESET.

Fuente: El País

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