La irrupción en nuestras vidas del desconocido coronavirus ha puesto en jaque al mundo sanitario y de la ciencia, que en los meses posteriores al supuesto origen en Wuhan han planteado estrategias de lo más cambiante para atajarlo.

Desde la Organización Mundial de la Salud hasta el Ministerio de Sanidad español. El vaivén de las recomendaciones de las autoridades sanitarias para evitar el contagio ha sido patente, por ejemplo, en cuanto al empleo de mascarillas. Ahora, por su parte, la dicotomía llega a los guantes.

Y es que «un uso incorrecto puede generar una sensación de falsa #protección y poner en mayor riesgo de infección a quien los lleva», explican desde el Gobierno de España.

La razón se centra, sobre todo, en el tiempo de uso. Si la franja es duradera, se correrá el mismo riesgo de que los guantes se contaminen al manipular determinadas superficies y que, tarde o temprano, la persona se toque la cara con ellos. Habría poca diferencia respecto a llevar las manos desnudas

Además se suma la destreza necesaria para retirarlos, una operación que hecha sin cuidado también dejaría contaminación en las manos.

Por ello, desde Sanidad abogan por salir a la calle sin guantes y por el lavado de manos en cuanto sea posible, evitando lógicamente rascarse el rostro o tocar las vías respiratorias en el transcurso.

Sí que se deben utilizar guantes en momentos puntuales, como puede ser durante la estancia en el supermercado, momentos en los que se cogen continuamente productos, frutas y también dinero (se prima el pago con tarjeta, pero este no es obligatorio). Se desecharán al concluir las compras.

También se aconsejan en el ámbito laboral, si la labor del interesado así lo implica. En un trabajo de oficina y ordenador, a priori, unas manos bien higienizadas con jabón y/o gel hidroalcohólico bastarían. En el ámbito sanitario, por su propia naturaleza, no sólo se recomiendan los guantes, sino que además forman parte de los Equipos de Protección Individual (EPI) exigidos.

Una opinión experta

«El uso generalizado de guantes frente al coronavirus tendría sentido si la vía de entrada fuese la piel de las manos». Así de rotunda se muestra Antonia Gasch, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Virgen del Rocío.

«Los guantes -añade- están pensados para realizar una tarea concreta sin contaminar ni ser contaminados, pero una vez desarrollada se desechan. Incluso en intervenciones largas los cirujanos se cambian de guantes porque la propia flora de las manos puede llegar a traspasarlos con el tiempo, ya que la mayoría de guantes son porosos».

Por ello, recomienda que se usen exclusivamente en entornos como el sanitario, el de la manipulación de alimentos o similares. «Ir al supermercado con guantes, o ponértelos en la puerta no tiene lógica», explica, «como sí que es fundamental que todo el mundo lleve mascarillas».

Gasch concluye con una propuesta de actuación ideal a la hora de comprar: «desinfectarse las manos antes de entrar, coger un carro o cesta al que alguien hubiera desinfectado la barra o asa previamente, ponerse los guantes en el momento de tocar la fruta o el pan y desinfectarse las manos al salir».

 

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fuente: abc de #sevilla

 

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